Andrea Siliézar - Jairo Alfonso -  José P. Ureña - Jorge Crespo - Karen Clachar -  Fabrizio Arrieta -  Manuel Zumbado - Luis Diego Ramos - Walterio Iraheta - Walter Rojas 

〰️

Andrea Siliézar - Jairo Alfonso -  José P. Ureña - Jorge Crespo - Karen Clachar -  Fabrizio Arrieta -  Manuel Zumbado - Luis Diego Ramos - Walterio Iraheta - Walter Rojas  〰️

 

La vecindad es el reconocimiento de quien y lo que está al lado; la compañía de lo vivo y lo inerte; los flujos de interacción entre los cuerpos que se mueven en nuestra proximidad. Los artistas de esta muestra retratan y convierten estas proximidades invisibles en sujetos y protagonistas de imaginarios, ficciones y paisajes. Ya sea desde el registro, la crítica, la metamorfosis o la alegoría; el vecino existe en un mundo alterno, diáspora de otredades.

Los artistas de esta muestra, en sus diferentes maneras de resolver y crear una obra, comparten entre sí una mirada paciente, un diálogo con su alrededor que les permite ver más allá de la superflue espacialidad que se camina. La exposición expone estas sensibilidades hacia lo cercano; el estupor de la cotidianidad y la maravilla redescubierta.

Fallida e inocentemente pensamos que vivimos en un solo mundo, mucho más unido y conectado por la globalización y los nuevos medios de comunicación; lejos de este pensamiento de conquista; los mundos alternos (formados por seres vivos e inertes) son diversos y apenas se conectan con el mundo que pensamos compartido. El mundo de la proximidad, aunque cercano, esta cubierto por la espesa niebla de la contemporaneidad, la cual, bajo el régimen de la velocidad, solo deja ver fugaces formas que se desvanecen para quien se encuentra en movimiento.

La vecindad alterna nace de la vitalidad que se ha asociado con la movilidad; aquello que se mueve está vivo. Nos mantenemos vivaces porque nos seguimos moviendo, ya sea de manera voluntaria o forzosa; el errante inmigrante, el soldado humano, el soldado termita. Tal desplazamiento es también movilidad de fronteras; así como las agresiones e invasiones que surgen entre estas. De ahí que la proximidad parece, irónicamente, ser lejana, ser otro mundo.

El diálogo con la alteridad inicia con la mirada, la cual reconoce su existencia. Observa tu alrededor con detenimiento, y aún en soledad, verás que realmente no estás solo. Entrando a casa habrá una planta que crece en las gritas de la acera, mientras se duerme habrá una pequeña polilla que escala la ropa del closet a como si fuera un rascacielos, en el barrio hay un hidrante que en su silencio ha observado a todos los vecinos ir de acá para allá, incluso un reflejo solar se filtra por la ventana siempre a la misma hora para acompañar a la mesa de sala. En este sentido la vecindad es también territorio, frontera; la ventana y la puerta. La frontera hacia lo próximo no se atraviesa corriendo, se atraviesa mirando. De ahí que para el artista pasar esta línea es más sencillo. El artista mira y vuelve a mirar con su técnica; ya sea la fotografía, el dibujo, la pintura, el trabajo manual o el perfomance. El artista se acerca a la proximidad de una manera distinta a aquel que lo intenta de manera forzada.

Para el espectador esta muestra es la oportunidad para reflexionar sobre las políticas de la identidad, la alteridad, la diferencia y la apropiación. Es el compartir, ya no tanto por altruismo, sino porque estamos inherentemente obligados a compartir el territorio con otros; un territorio en el que nosotros somos también meros transeúntes. Reconocer la proximidad es reconocer el límite de nuestro mundo y el inicio del mundo de otros; el diálogo sin negar la diferencia, la renuncia de la conquista y colonización de lo cercano.

José Pablo Ureña / “Caminante de bahareque” / Acrílico sobre lienzo / 91 x 122 cm / 2025